Historia de Malta

Historia de Malta

La ubicación estratégica de Malta entre Europa, el norte de África y Oriente Medio ha provocado que numerosos pueblos se hayan interesado por este archipiélago que ha jugado un papel clave en la historia de muchos países.

Aunque Malta es uno de los países más pequeños del continente europeo, su papel ha sido clave en la historia. Desde los primeros asentamientos prehistóricos en el año 5.000 a.C. hasta su entrada en la Unión Europea en el año 2004, Malta ha sufrido la ocupación de diferentes pueblos que han moldeado su arquitectura, su idioma y su cultura.

Prehistoria y templos neolíticos

Los primeros asentamientos en Malta datan del año 5000 a.C., cuando un grupo de homínidos llegados de la vecina Sicilia comenzaron a poblar las islas de Gozo y Malta. Estas primeras comunidades tallaban la piedra caliza con técnicas muy avanzadas que dieron como resultado la construcción de los templos de Hagar Qim, Mnajdra, Tarxien y Ggantija; dedicados a la diosa de la fertilidad y levantados entre el 3600 y el 2500 a.C.

La importancia de estos templos megalíticos es innegable, ya que su construcción es anterior a las pirámides de Egipto y a Stonehenge. El objeto prehistórico más valioso hallado en Malta es la Dama Durmiente, que fue encontrada en el templo subterráneo Hipogeo de Hal Saflieni y que hoy se puede ver en el Museo Nacional de Arqueología.

Los primeros pobladores de Malta y constructores de todos estos templos desaparecieron de repente por causas desconocidas.

Fenicios, cartagineses, romanos y árabes en Malta

Desde el 800 a.C. Malta perteneció a los fenicios, que usaban las islas como parada de aprovisionamiento en sus rutas comerciales por el Mediterráneo. Fueron sustituidos por los cartagineses del norte de África, que ocuparon la isla durante 250 años.

El Imperio Romano se apoderó de Malta durante la Segunda Guerra Púnica. Durante el dominio romano, la isla vivió una etapa próspera, el tamaño de las ciudades se triplicó y se llevaron a cabo importantes mejoras urbanísticas.

Según la Biblia, el apóstol San Pablo desembarcó en Malta en el año 60 d.C. y expandió el cristianismo por todo el archipiélago. Se cree que estuvo refugiado en las Catacumbas de San Pablo y que vivió un tiempo en Mdina, hasta que regresó a Roma para ser juzgado.

Tras la disolución del Imperio Romano de Occidente, los bizantinos ocuparon Malta durante casi cuatro siglos, hasta dejar paso a los árabes a finales del siglo IX. La población se convirtió al Islam para evitar represalias y adoptaron algunas de sus costumbres. La lengua maltesa actual proviene del árabe y mantiene muchos de sus sonidos.

Baja Edad Media en Malta

En el año 1090, los normandos de Sicilia llegaron a Malta y arrebataron el poder a los árabes. Cuando la Corona de Aragón se hizo con el poder en Sicilia en el siglo XIII, Malta pasó a formar parte de su territorio.

En 1530, el monarca Carlos I, que había unificado en su persona los reinos de Aragón y de Castilla, cedió Malta a los Caballeros de la Orden de Jerusalén a cambio de la entrega simbólica de un halcón cada año.

Los Caballeros de la Orden de Malta

Los caballeros de la Orden de San Juan se establecieron en Malta en el año 1530, después de haber sido expulsados de Jerusalén por el Imperio Otomano. Durante los 250 años que pasaron en Malta, llevaron a cabo una profunda restauración de la isla en todos los aspectos.

Construyeron importantes bastiones y estructuras defensivas, como el Fuerte de San Telmo, y se establecieron principalmente en Senglea, Cospicua y Vittoriosa, las Tres Ciudades de Malta. Sin duda, la gran aportación de los caballeros fue dotar a la isla de su emblema más característico: la cruz de ocho puntas. Se cree que cada una representaba una de las ocho nacionalidades de los caballeros.

Uno de los mayores logros de los caballeros hospitalarios fue resistir al Gran Sitio de Malta y combatir a las tropas otomanas que trataron de invadir la isla con más del doble de militares. Tras la victoria de los caballeros, el maestro de la Orden Jean Parisot de la Valette fundó la capital de Malta: La Valeta.

En 1798, las tropas de Napoleón tomaron Malta y expulsaron a los Caballeros de la Orden. Los malteses se rebelaron y los franceses tuvieron que retroceder y refugiarse en el Fuerte de San Telmo. La población pidió ayuda a Gran Bretaña y dos años después las tropas inglesas entraron en la isla…para quedarse.

Malta en el Imperio Británico

Los británicos pronto entendieron el valor de Malta como colonia en el Mediterráneo, y en el Tratado de París de 1814 Malta se pasó a formar parte del Imperio Británico. Durante los casi 150 años de ocupación británica, los malteses adoptaron numerosas costumbres de los ingleses, como el idioma, el horario comercial o conducir por la izquierda.

Durante la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas aéreas del Eje bombardearon Malta y redujeron sus ciudades más importantes a cenizas. Tan solo tres aviones malteses lucharon sin descanso contra la flota aéres italiana y alemana. El rey británico Jorge VI otorgó al pueblo de Malta la Cruz de San Jorge por su heroísmo durante la guerra. Actualmente, la cruz luce en la bandera del país.

De la independencia de Inglaterra a la actualidad

Malta obtuvo la independencia de Gran Bretaña en 1964, pero mantuvo a la reina Isabel II como soberana. Diez años más tarde, Malta finalmente se convirtió en una república totalmente desvinculada de Inglaterra, aunque los generales británicos no se retiraron hasta 1979. En la actualidad, Malta pertenece a la Commonwealth.

Con la entrada de Malta en la Unión Europea en 2004, el país recibió fondos que emplearon en mejoras urbanísticas y en poner en valor todo su patrimonio histórico.

Hoy en día, Malta es un importante destino turístico por sus playas y calas, su fiesta y sus numerosas atracciones turísticas. Además, recibe muchos estudiantes extranjeros que vienen a pasar el verano estudiando inglés.